- Cambiaré el tono y la dinámica de mi discurso para volver a captar su interés.
- Voy a poner una pregunta corta o una interacción para involucrarlos.
- Usaré una historia o una metáfora que los atrape de nuevo.
- De manera humorística señalaré la situación y la convertiré en una ventaja.
- Terminaré el tema, pero más tarde analizaré lo que podría haber sido mejor.