- Rápidamente reorganizaré mi día, llamaré a la reunión y ajustaré el plan.
- Entro en pánico, pero luego me digo que de alguna manera lo superaré.
- Echo la culpa en la agenda o en alguien más que debía recordármelo.
- Lo tomo como una oportunidad para probar mi improvisación.
- Decido que si no estaba en mis planes, probablemente no era importante.