- Reevaluaré las prioridades y trataré de optimizar los procesos.
- Comenzaré a trabajar aún más intensamente, incluso a costa de mi tiempo libre.
- Intentaré delegar o encontrar otras soluciones.
- Siento frustración y a veces procrastino.
- Tomaré eso como una señal de que algo en mi sistema no está funcionando bien.