- Le haré preguntas para llevarlo a dudar de su propuesta.
- Utilizaré hechos y lógica para mostrarle una mejor alternativa.
- Propondré una combinación de su idea con la mía para que se sienta escuchado.
- Lo guío sutilmente para que él mismo llegue al problema en su pensamiento.
- Evaluaré si su propuesta también tiene aspectos positivos y, si es así, la apoyaré.