- Tienen una cerradura fija y solo las abro a personas seleccionadas.
- Siguen abiertas, cualquiera puede venir y irse.
- A veces olvido cerrarlos, pero trato de vigilarlos.
- Están ocultos tras densos árboles, pocos saben dónde encontrarlos.
- Tienen contraseña, pero si alguien llama lo suficiente, al final lo dejaré entrar.