- Cuando tengo todos los hechos e información que necesito para hacer una elección razonable.
- Cuando sé que mi decisión apoyará mis valores y objetivos.
- Cuando tengo el apoyo y la opinión de otras personas en las que confío.
- Cuando puedo tomarme el tiempo para reflexionar y no estoy bajo presión.
- Cuando decido rápida y naturalmente, sin grandes dudas.