- Intentaré llevarlo a la conversación de manera sutil para que pueda desahogarse.
- Me quedaré a su lado y le haré saber que estoy aquí cuando esté preparado para hablar.
- Le sugeriré alguna actividad para que se distraiga y se le ocurra otra cosa.
- Lo dejaré en sus manos, que resuelva las cosas a su manera, y no intervendré.
- Le preguntaré a sus conocidos si saben qué está pasando, para entender mejor la situación.