- Le preguntaré su opinión para que tenga espacio para expresarse.
- Lo animaré de forma sutil, por ejemplo, con contacto visual o una sonrisa.
- Lo dejaré a él, si quiere hablar, lo hará solo.
- Al finalizar la discusión, le preguntaré qué opina al respecto.
- Intentaré hablar con él en privado para que se sienta más cómodo.