- Le propondría que empezara en pequeños grupos, donde se sienta seguro.
- Le ayudaría a entender que la atención no es necesariamente negativa.
- Le mostraría que puede ser un líder en algo que le interesa.
- Lo animaría a que primero se uniera a otros y poco a poco se volviera más activo.
- Le daría espacio y tiempo para acostumbrarse a la atención, sin presión.