- Reconozco mi error y trato de entender mejor el punto de vista opuesto.
- Diré que es un punto de vista interesante, pero intentaré defender mi argumento original.
- Voy a cambiar de tema para evitar una confrontación directa.
- Intentaré ajustar mi actitud para que parezca que tuve razón desde el principio.
- Me río en voz alta y admito que me equivoqué, porque nadie es perfecto.