- Primero trataría de entender su punto de vista.
- Inmediatamente le presentaría argumentos sólidos y hechos.
- Usaría historias y emociones para captar su atención.
- Intentaría guiarlo para que llegara por sí mismo a mi opinión.
- Le haría una pequeña "trampa" para que se diera cuenta de su error de pensamiento.