- Estudiaría en detalle todos los hechos y contraargumentos.
- Practicaría un discurso convincente frente al espejo o con amigos.
- Me centraría en la estrategia de cómo dirigir el debate a mi favor.
- Preferiría preparar algunas respuestas divertidas de antemano para ganarme al público.
- Me fiaría de la improvisación: la debate se trata de la rapidez de las reacciones.