- Empezaré a hacer preguntas al público para involucrarlos en la discusión.
- Cambiaré el tono de mi voz o la dinámica del habla para volver a captar la atención.
- Intentaré acortar el discurso de manera sutil e ir directamente al grano.
- Me centraré en aquellos que todavía están activamente interesados, y me dirijo principalmente a ellos.
- Ignoro eso y continúo con la presentación según el plan original.