- Le doy espacio para expresarse sin presión y en un ambiente seguro.
- Lo apoyo animándolo a probar nuevas situaciones.
- Le ayudo a preparar lo que quiere decir, para que se sienta más seguro.
- Dejo que lo maneje solo para que aprenda de sus propias experiencias.
- Le explico que todos a veces se sienten avergonzados, y lo demuestro con mi propio ejemplo.