- Planearía un horario preciso para no perderme nada.
- Comenzaría a dedicarme más a la familia y a los seres queridos.
- Dejaría a un lado todas las obligaciones y viviría cada día al máximo.
- Buscaría respuestas espirituales o filosóficas sobre la vida.
- Continuaría con la vida normal, pero de manera más intensa.