- Acepto la oferta, porque el objetivo es más importante que el camino.
- Rechazaré, porque es el camino el que da valor al objetivo.
- Intentaré negociar otra opción donde al menos conserve parte del proceso.
- Siento ansiedad porque no sé cuál es la decisión correcta.
- Me pregunto si mi objetivo es realmente el correcto, si el camino hacia él no me atrae.