Imagina que alguien te ofrece la posibilidad de alcanzar uno de tus mayores objetivos de inmediato, pero a cambio de que nunca experimentarás la alegría del proceso de logro. ¿Cómo decides?

  • Acepto la oferta, porque el objetivo es más importante que el camino.
  • Rechazaré, porque es el camino el que da valor al objetivo.
  • Intentaré negociar otra opción donde al menos conserve parte del proceso.
  • Siento ansiedad porque no sé cuál es la decisión correcta.
  • Me pregunto si mi objetivo es realmente el correcto, si el camino hacia él no me atrae.

La influencia de los objetivos en la satisfacción con la vida. Comenzar →