- Si es gracioso, me reiré e ignoraré los aspectos morales.
- Consideraré quién lo dice y en qué contexto – el humor es subjetivo.
- Si no me siento cómodo, intentaré responder de otra manera que alivie la situación.
- Si me ofende, lo dejaré claro.
- Analizaré su lógica y explicaré por qué no es gracioso.