- Elegiré la opción lógicamente más ventajosa.
- Me pregunto por qué la segunda opción me conviene más; quizás haya una razón oculta en ello.
- Si mi siento fuerte, optaré por esta opción, aunque la lógica no la vea de la misma manera.
- Me tomaré mi tiempo y veré cuál opción me atraerá más adelante.
- Haré una prueba: si me imagino que he decidido por una, ¿cómo me siento?