- Estoy tratando de controlar conscientemente mi lenguaje corporal para minimizarlo.
- Tengo la tendencia a jugar con mi cabello, un bolígrafo o algún otro objeto.
- Estoy dando pasos en el mismo lugar o haciendo movimientos rápidos con las manos.
- Mi voz cambia ligeramente, pero el lenguaje corporal permanece estable.
- No sé de ningún síntoma evidente de nerviosismo.