- Cuando estoy convencido de que tengo razón y la nueva información contradice mis experiencias.
- Cuando mi identidad personal se asocia con mis opiniones, es difícil estar abierto a los cambios.
- Cuando el tema es demasiado complicado y no sé cómo empezar con la nueva información.
- Cuando me siento bajo presión o existe en mi contra una fuerte opinión contraria.
- Cambiar de opinión es natural para mí si la nueva información es clara y convincente.