- Empiezo a remar de vuelta a la orilla y explico por qué es razonable.
- Me quedo en silencio, espero a ver qué hace mi pareja y observo el cielo.
- Propongo que nos escondamos en la bahía cercana y hablemos de los planes.
- Empiezo a entrar en pánico, pero trato de ocultarlo.
- Dejaré el remo a mi pareja, observo la naturaleza y confío en que lo lograremos.