Imagínese que un niño repite obstinadamente la misma pregunta durante 10 minutos. ¿Cómo le parece eso?

  • Como las olas que rompen en la orilla - constantemente, pero de forma natural.
  • Como un martillo que golpea el cristal - frágil y peligroso.
  • Como un espejo que me muestra lo que aún no puedo manejar.
  • Como una comedia, donde no sé si debo reír o llorar.
  • Como una prueba de infinita paciencia, que no se puede superar sin caer.

La importancia de la paciencia en la crianza de los hijos y cómo desarrollarla. Comenzar →