Imagina que tu hijo ha perdido el interés por su actividad favorita. ¿Qué es lo primero que te viene a la mente?

  • Quizás necesite un descanso; nosotros los adultos a veces también perdemos el interés.
  • Algo ha cambiado - tal vez no se siente bien o tiene un problema.
  • Debería aguantar – después de todo, cuando empiezo algo, tengo que terminarlo.
  • Significa que eso no era lo adecuado para él, vamos a buscar algo nuevo.
  • Quizás lo presioné demasiado y ahora tiene miedo de fallar.

La motivación adecuada hace maravillas con los niños. Comenzar →