- Respiro hondo y convierto la situación en un chiste.
- Rápidamente busco una solución: plástico, alfileres, cualquier cosa.
- Siento presión, pero callo y actúo.
- Comenzaré a culpar a mi pareja, quien debía encargarse de eso.
- Tomaré eso como una señal de que estas vacaciones no serán sencillas.