- Siempre planifico con antelación para tener tiempo para todo lo que es importante para mí.
- Planeo mis actividades semanales, pero me dejo flexibilidad para situaciones inesperadas.
- Estoy tratando de hacer las cosas de forma espontánea, sin mucha planificación.
- La mayoría de las veces me dejo llevar por el momento y la planificación no es una prioridad para mí.
- Tengo problemas para organizar mi tiempo y a menudo me siento confundido/a.