Imagina que tu hijo te dice de repente que quiere ir a un campamento de una semana sin ti. ¿Qué es lo primero que te pasa por la cabeza?

  • Será una excelente experiencia, confío en que lo logrará.
  • ¿Quién lo vigilará allí? Preferiría ir con él.
  • Se merece un poco de libertad, solo que tenga cuidado.
  • Estoy considerando si está listo. Necesito más información.
  • Tengo preocupaciones, pero no quiero darle a entender.

Las vacaciones también son educación: Cómo desarrollar empatía, responsabilidad y autonomía en los niños. Comenzar →