- Situación en la que tuviste que cambiarte a ti mismo, no las circunstancias.
- Año en el que no sabías lo que hacías, pero lo hacías todos los días.
- Una relación que te rompió y al mismo tiempo te enseñó a amar.
- Una decisión que nadie entendía, pero tú le creíste.
- El período en el que entendiste que incluso una caída puede ser un comienzo.