- Intentaría comunicarme con él/ella abiertamente y escuchar sus opiniones.
- Lo apoyaría para que se expresara de manera clara y comprensible.
- Lo animaría a que se expresara también en situaciones en las que siente que no está completamente preparado.
- Haría una charla con él sobre las ventajas de tener buenas habilidades de comunicación en la vida real.
- Organizaría entrevistas con un grupo de niños para aprender a discutir.