- Un árbol viejo que conoce la dirección del viento antes de que llegue.
- Un prado florecido en el que a todos les gusta sentarse.
- La brújula en la mano del peregrino, que sabe que no es el destino, sino el camino.
- El fuego que no brilla, pero calienta y enciende a otros.
- Un mapa oculta que solo puedes leer con el corazón.