- Recuerdo por qué emprendí este viaje.
- Tomaré un descanso y esperaré a que la motivación venga por sí sola.
- Me diré que si no me divierte, probablemente no es para mí.
- Busco nuevos desafíos y maneras de hacer mi trabajo más agradable.
- Me obligo a continuar a pesar de la aversión y trato de hacer exactamente lo opuesto a lo que me dice mi estado de ánimo actual.