Imagina que estás resolviendo un problema, pero parece que ninguna solución funciona. ¿Qué harías?

  • Me voy a tomar un descanso y trataré de verlo más tarde con la cabeza despejada.
  • Busco inspiración en áreas totalmente no relacionadas.
  • Diré que tal vez el problema no esté en la solución, sino en la propia pregunta.
  • Probaré un enfoque radicalmente diferente, aunque parezca improbable.
  • Le preguntaré a alguien que tiene una perspectiva diferente sobre el asunto.

13 – 15 años: Resolución de problemas complejos Comenzar →