Imagina que alguien te habla sobre sus dificultades, pero te sientes cansado y no tienes energía para escucharlo. ¿Qué harías?

  • Le diré abiertamente que actualmente no estoy en condiciones de ser un buen oyente.
  • Trataré de escucharlo, pero si resulta demasiado agotador, intentaré acortar la conversación.
  • Me hago el loco, pero en realidad me estoy concentrando en otra cosa.
  • Me veré obligado a participar en la conversación, aunque me quite mucha energía.
  • Sugiero que hablemos de esto en otro momento, cuando esté en mejor forma.

Mejora tus habilidades de escucha y crea conexiones y comprensión más profundas. Comenzar →