- Cuando siempre se desvía del tema y no se concentra en lo esencial.
- Cuando habla demasiado tiempo sin pausa.
- Cuando habla en voz baja y tengo que preguntarle qué dijo.
- Cuando tiene un tono agresivo o demasiado seguro de sí mismo.
- Cuando siempre intenta hacer chistes y se toma las cosas a la ligera.