- Intentaré reprimir la risa, pero en mis ojos brillan chispas de alegría.
- Me digo a mí mismo en silencio "no te rías, no te rías" y cambio de tema.
- Me río en voz alta porque el humor también pertenece a situaciones serias.
- Mantendré una cara seria, pero luego me reiré de ello con mis colegas.
- Comenzaré a analizar por qué fue gracioso y qué impacto tiene el humor en la dinámica del equipo.