En la situación en la que un niño no quiere ir a la escuela, tu primer pensamiento es:

  • No le apetece, es un día perezoso.
  • Quizás algo sucedió allí - voy a investigar.
  • Estoy pensando si lo presioné demasiado.
  • Siento ira: la escuela es una obligación y hay que ir.
  • Me preocupa, estoy pensando en lo que necesita y no puedo nombrarlo.

Cómo reconocer las necesidades ocultas de tus hijos y satisfacerlas. Comenzar →