En la excursión, el niño se pone a llorar porque se ha perdido por un momento. ¿Qué sigue?

  • Lo abrazo y lo dejo hablar sobre lo que sintió.
  • Le explicaré cómo comportarse la próxima vez.
  • Rápidamente lo tranquilizo y redirijo su atención.
  • Primero me enojaré, luego me calmaré.
  • Utilizaré la situación como entrenamiento para la independencia.

Las vacaciones también son educación: Cómo desarrollar empatía, responsabilidad y autonomía en los niños. Comenzar →