- Abro la ventana, respiro hondo y pienso en lo que me espera.
- Automáticamente reviso mi teléfono o correo electrónico para no perderme nada importante.
- Planifico mi día de acuerdo con mis metas a largo plazo y compromisos.
- Me sumergiré en algo que siempre he querido hacer, pero nunca he tenido tiempo para ello.
- Me siento inseguro porque no tengo un plan concreto.