- Sugiero que se lo diga primero solo a mí.
- Le preguntaré de qué tiene miedo y cómo puedo ayudarle.
- Diré que yo también tenía miedo alguna vez, pero me ayudó intentarlo.
- Le daré la oportunidad de expresarse de otra manera: con imágenes, con movimiento.
- No juzgo, creo un espacio seguro y espero.