- Lo escucho con calma y trato de animarlo.
- Le daré espacio para que se las arregle solo, siempre y cuando no pida ayuda.
- Estoy tratando de distraerlo y cambiar de tema.
- Empiezo a sentirme nervioso también y no sé qué decir.
- Le diré que se recupere y se concentre en la solución.