Imagina que tu nuevo hábito es una semilla. ¿Cómo te encargarías de ella?

  • Lo riego regularmente y le doy cuidado.
  • Espero pacientemente a que crezca, pero no intervengo demasiado.
  • A veces me olvido de él, pero trato de mantenerlo vivo.
  • Quiero resultados rápidos, así que lo reviso constantemente.
  • Tengo miedo de que algo lo destruya, por eso lo protejo de todo.

Aprende a superar los hábitos negativos y a reemplazarlos por positivos. Comenzar →