- Me siento herido, pero trato de entender la situación.
- Siento una necesidad inmediata de reaccionar y defenderme.
- Me siento culpable, aunque sé que no es mi problema.
- Siento que debo rendirme lo más rápido posible y dejar que pase.
- Me enfado y tengo la tendencia a ignorar a la persona para protegerme.