Imagina que tu hijo quiere construir un castillo de arena y tú sabes que se va a derrumbar. ¿Qué harías?

  • Le doy un cubo y una pala y lo observo en silencio.
  • Empezaré a aconsejarle dónde debe empezar para que se mantenga.
  • Le ayudaré, para que se vea bien - le dará alegría.
  • Lo detendré hasta que entienda cómo hacerlo correctamente.
  • Me pregunto si no es una pérdida de tiempo, ya que de todos modos se caerá.

¿Por qué confiar más en tus hijos y cuidar menos de ellos? Comenzar →