- Con cada cambio, ajusto mi rutina de sueño para que mi cuerpo se adapte lo mejor posible.
- A veces me adapto, pero en algunos casos no tengo en cuenta el sueño.
- Intento hacerlo, pero no siempre tengo tiempo para adaptar mi sueño a las nuevas condiciones.
- Normalmente no me ocupo de cómo mi sueño afecta a mi productividad.
- No siento que tenga que ajustar mi sueño, lo dejo al azar.