- Estoy empezando a olvidar las cosas pequeñas.
- Estoy perdiendo el interés en lo que normalmente me gusta.
- Soy sensible a las palabras y al tono de los demás.
- Siento tensión física - los hombros, la espalda, la cabeza.
- Todo me empieza a poner de los nervios, incluso lo que antes no.