- Los involucraré en la discusión para que busquen soluciones por sí mismos y se sientan parte de la decisión.
- Subrayaré las ventajas de mi propuesta y las respaldaré con ejemplos concretos.
- Diré que entiendo sus preocupaciones y les daré espacio para que se expresen, para que se sientan escuchados.
- De manera discreta, utilizaré el apoyo de aquellos que están de mi lado para obtener mayor autoridad.
- Intentaré cambiar la atmósfera con humor o aligerando la situación, para que se relaje la tensión.