- Me concentro en la respiración y trato de relajarme físicamente.
- Empiezo a sentir tensión, especialmente en el cuello y los hombros.
- Tengo el pulso acelerado, mis manos sudan.
- A veces siento nerviosismo estomacal o falta de apetito.
- Normalmente no me doy cuenta, pero después de un tiempo siento cansancio.