- Los dejaré que lo resuelvan entre ellos, siempre y cuando no ponga en peligro el rendimiento del equipo.
- Intervengo de inmediato y modero la discusión para que podamos encontrar una solución.
- Escucharé a ambas partes de forma individual y luego buscaremos un compromiso juntos.
- Voy a señalar un objetivo común y los motivaré a que se concentren en la solución, no en el conflicto.
- Aprovecharé el conflicto como una oportunidad para fortalecer la dinámica del equipo y discutir sobre los valores.