- Sin el teléfono en la cama no puedo imaginarme conciliar el sueño.
- Estoy tratando de relajarme - por ejemplo, una ducha, un libro o meditación.
- Estoy terminando las cosas que no pude hacer durante el día.
- Tengo mis pequeñas rutinas que me preparan para dormir.
- Cada noche es diferente, no tengo rituales fijos.