- Lo involucraré en la conversación y le ofreceré una tarea que pueda manejar.
- Le preguntaré cómo se siente y lo animaré a unirse.
- Lo dejaré así, tal vez solo no se sienta bien.
- Sugeriré al equipo que le demos espacio y no le ejerzamos presión.
- Intentaré involucrarlo de manera indirecta, por ejemplo, con un chiste o una pregunta.