- Respiro profundamente y decido conscientemente realizar otra actividad.
- Empiezo a sentirme culpable, pero continúo desplazándome.
- Apagaré el teléfono y me dedicaré a algo tangible por un momento.
- Comenzaré a justificarme por qué en realidad no fueron 30 minutos perdidos.
- Voy a planear que la próxima vez me estableceré un límite de tiempo, pero no sé si lo cumpliré.